jueves, 22 de marzo de 2018

[La hija perdida de Sirius Black] Capítulo 20 - Buckbeak, pobre señora gorda.


A la hora de la comida Harry y Ron se dejaron caer enfrente de los gemelos y yo que comíamos tranquilos haciendo que levantara la mirada del plato.
-¿Quez pafa?-le pregunte con la boca llena.
-Trelawney le ha dicho que va a morir…ha visto al Grimm en su taza de té-dijo Ron comiendo.
-pfff, no le hagas caso Harry en año pasado me dijo que iba a morir y ¡mírame! Tan viva como siempre. Si quieres mi opinión Trelawney está en lo cierto, vas a morir-dije haciendo que todos cogieran aire asustado-como todos… ¿Qué te crees? ¿Qué somos inmortales?-dije divertida al ver sus caras de pánico relajarse.
-Que susto pensaba que estabas loca o algo-dijo Fred.
-Que más quisieras-dije comiendo.
A la tarde tenia clase de cuidado de criaturas mágicas y cogiendo mi libro asesino como lo había apodado desde el caldero chorreante, salí con los gemelos hacia casa de Hagrid.
-Hola chicos, seguidme-dijo Hagrid metiéndonos un poco en el bosque donde nos hizo esperar un poco indicándonos como abrir el libro y la pagina donde deberíamos abrirlo.
Al rato Hagrid apareció de nuevo.
-¡Tatatachan! Os presento a Buckbeak-dijo Hagrid mostrando un hipogrifo.
-¡Genial!-dijimos los gemelos y yo al unísono.
-Son criaturas muy orgullosas, se ofenden muy fácilmente, nunca se os ocurra insultar a un hipogrifo porque podría ser lo último que hicierais en vuestra vida-sentencio Hagrid haciendo que todos cogieran aire.
- ¡A ver! ¿Quién quiere venir a saludarle?-pregunto Hagrid y todos retrocedieron menos yo que adelante un paso.
-Yo profesor-dije avanzando un par de pasos.
-Muy bien Lyra, atenta, tienes que dejar que el de el primer paso, es un protocolo, adelante, da un paso y haz una reverencia, si él la hace puedes tocarle sino….bueno de eso hablaremos luego.
Me puse a dos metros de Buckbeak y di un paso para hacer una reverencia un poco exagerada. Al momento Buckbeak me imito y le sonreí alegre mientras me acercaba lentamente mirando a los ojos al hipogrifo sin apenas pestañear.
Me quede quieta a un metro y levante la mano mientras el hipogrifo se acercaba y restregaba su pico contra mi mano para acto seguido acariciarle.
-¡Muy bien Lyra, así se hace!-dijo Hagrid aplaudiendo seguido de los demás alumnos de Gryffindor.
-Creo que ahora te dejara montar-dijo Hagrid acercándose.
-¿Montar?-dije confusa.
Antes de poder decir nada Hagrid me cogió en volandas y me subió al lomo de Buckbeak.
-No le arranques ninguna pluma eso le enfada-dijo para darle una palmada y que Buckbeak saliera volando y yo agarrada.
Sobrevolamos todo Hogwarts y yo casi ni estaba sujeta a él.
Acaricie el lomo de Buckbeak.
-¡Es genial Buckbeak, mucho mejor que mi nimbus 2000!-grite emocionada mirando para todos lados mientras el hipogrifo soltaba un sonido orgulloso.
Buckbeak aterrizo frente a Hagrid que me bajo en peso como me había subido.
Iba toda despeinada y seguramente con el uniforme mal puesto, pero no me importaba.
Sonreí y abrace a Buckbeak.
-Gracias Hagrid Gracias Buckbeak ha sido genial-dije aun emocionada con la adrenalina en el cuerpo mientras sentía mis piernas temblar de la emoción.
Hagrid me sonrió y Buckbeak restregó su pico en mi brazo para que le acariciara.
Acaricie a Buckbeak y volví a mi sitio.


-¡Lo han visto! ¡Lo han visto!-dijo Seamus corriendo hacia nosotros en el comedor.
-¿A quién?-pregunto Hermione.
-¡A Sirius Black!-dijo poniendo el profeta en la mesa delante de todos.
Contuve el aliento por un momento esperando que no se dieran cuenta que en verdad era mi padre.


Más tarde en DCAO el nuevo profesor había encerrado un Boggar en un armario y nos puso en fila para combatirlo.
Me acerque con la varita en mano y el profesor lo saco del armario.
Se transformó en un ciempiés gigante con largas patas y grandes pinzas.
Trague saliva y recite el hechizo.
-¡Ridikkulus!-dije y el boggar se convirtió en una pequeña hormiga y suspire aliviada.
-¡muy bien Lyra!-dijo el profesor y le sonreí amablemente para recibir un abrazo de los gemelos.


A la tarde cuando todos habíamos vuelto de Hogsmeade había atasco para entrar a la sala común de Gryffindor.
Estaba parada en el rellano delante de George que me sujetaba los hombros.
-No veo nada… ¿Qué pasa? Seguro que vosotros veis algo les sacáis una cabeza a todos estos alumnos-dije mirándolos.
-Es…difícil de explicar…-dijo George.
-Oh venga yo también quiero ver…-dije como una niña pequeña.
La voz de Percy se oía claramente sobre los murmullos de los alumnos que se abría paso entre los estudiantes.
Conseguimos ponernos en primera fila y vi como el retrato de la señora gorda estaba rajado y ella no estaba.
-nadie entrara a los cuartos hasta que no sean totalmente registrados-dijo persi autoritariamente.
-como no, el por aquí…-dijeron los gemelos a lo que sonreí.
-estate tranquila seguro que no es nada…-dijo George mirándome de reojo mientras sonreía.
-la última vez que alguien me dijo eso termine petrificada en la enfermería…-dije con cara de disgusto.
-Pues entonces no me alejare mucho de ti…-me susurro lo que hizo que mi corazón diera un vuelco y me sonrojara.
Filch y Dumbledore se abrieron paso y se pusieron a nuestro lado mirando lo que había pasado.
-Filch reúne a todos los fantasmas y que busquen a la señora gorda en todos los cuadros del castillo-dijo Dumbledore.
-No hace falta, está allí-dijo Filch señalando un cuadro.
Fred corrió hacia allí y yo detrás arrastrando de la mano a George que iba tranquilamente.
La señora gorda estaba detrás de un rinoceronte con la ropa sucia y rota.
-¿Señora quien le ha hecho esto?-le pregunto el director.
-¡Es el! ¡Está aquí! ¡Del que todos hablan! ¡Es Sirius Black!-dijo el nombre agudamente.
Yo me quede rígida ¿Qué hacía aquí? ¿Y porque la casa de Gryffindor? , me pregunte mientras apretaba la mano de George que pasaba un brazo sobre mis hombros.
-Vosotros al gran comedor-nos dijo a los de Gryffindor-hoy dormís fuera.
Quitaron los bancos y nos dieron sacos de dormir color azul marino.
Los gemelos y yo nos tumbamos en una esquina del gran comedor yo entre los dos pegados para darnos calor, ya que aunque se estaba bien luego haría más frio.
La noche paso lenta y no pude pegar ojo, tampoco podía sacar el mapa del merodeador y buscarle.
No podía buscar a mi padre…


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