jueves, 22 de marzo de 2018

[La hija perdida de Sirius Black] Capítulo 17 - Inflate Marge, Perros negros no son buena señal, o eso dice la profesora Trelawney.


Todo el verano o bueno los dos meses que llevamos, mi tía y mi prima me miran con preocupación.
Un tal Sirius Black había escapado hace poco de Azkaban y por el apellido es de suponer que es un familiar.
Esa tarde después de un mes de intentar convencerla y habiéndome prohibido ir a casa de nadie, con lo cual no ver a los gemelos, por fin me dejaba salir.
Hoy iría a pasar la tarde con Harry.
Mi prima Dora se preparó y yo cogí mi bandolera que daba a mi armario donde guardaba muchas cosas para Harry.
Dora y yo nos tele transportamos a la puerta de la casa de los tíos muggles de Harry.
-Bueno Lyra pórtate bien, y no gastes bromas a la familia muggles de Harry ¿Entendido?-me dijo.
-Si….-dije cansinamente ya que entre las dos me estaba empezando a doler la cabeza.
Acto seguido desapareció y yo llame a la puerta.
Una mujer huesuda y estirada abrió la puerta y me miro atentamente.
Paso su mirada de arriba a abajo y de abajo a arriba para luego sonreír.
Creo que había elegido bien mi atuendo muggles, pensé.
-Tú debes ser una amiguita de nuestro Dudley-dijo amablemente.
Le sonreí educadamente y hable con voz tierna.
-En realidad soy prima de Harry y vengo a verle un momento-dije.
Ella borro su sonrisa y su mirada severa y de asco me miró.
-¡Aquí no vive ningún Harry Potter!-chilló histérica.
Saque mi varita y le apunte.
-Claro que vive aquí, y más le vale que me deje pasar a verle o no le gustara lo que pasara-dije severamente.
Su mirada de terror se clavó en mi varita y se apartó de la puerta dejándome paso.
Sin guardar la varita entre a la casa.
-Está en el jardín trasero-dijo secamente la tía muggle de Harry.
-Lo se…-dije para caminar con confianza y abrir la puerta del jardín trasero encontrándome a Harry trabajando en el jardín lleno de heridas en los brazos.
-¡Harry!-dije corriendo hacia él y dándole un abrazo de oso-¡Que alegría verte de nuevo!
-¡Lyra! ¿Cuándo has llegado?-dijo Harry contento.
-oh hace un momento, he tenido que entrar a la fuerza porque tu tía decía que aquí no había ningún Harry Potter-dije riendo.
-Suele hacerlo lo peor es que la hermana del tío Bernon viene hoy y me odia con todo su ser-dijo Harry encogiéndose de hombros.
-Seguro que no te felicitaran por tu cumple ni te darán un regalo, como siempre hacen estos tontos muggles que tienes por tíos, como no sé si voy a verte ese día voy a darte mi regalo adelantado-dije guiñándole el ojo para sentarnos en un banco del jardín.
Note una mirada fija en mí y paranoicamente mire para todos lados.
-¿Qué haces Lyra?-dijo Harry.
-¿Tienes algún vecino mirón? Noto como si me miraran fijamente, y créeme, cuando lo digo es cierto, estoy acostumbrada a que Fred y George no me quiten la mirada de encima mientras trabajo-dije riendo.
Harry río.
-¿Tu trabajando?-dijo Harry.
-Claro, trabajaba en nuevos productos de bromas-dije riendo-¿En qué pensabas que trabajaba?
-no se-dijo riendo.
-Bien dejando eso de lado…-dije sacando de mi bandolera un paquete envuelto en rojo y amarillo-Espero que te guste.
Harry lo abrió y saco una colección de chuches del callejón Diagon, un montón de frasquitos con pociones que le serán útiles y un álbum de fotos.
-¿Pociones?-dijo cogiendo una morada.
Reí.
-Esa no es la importante, Harry. La importante es esta…-dije cogiendo una pequeña botella de cristal transparente que ponía Felix Felicis.
-¿Para qué sirve?-dijo Harry dándole vueltas al frasco.
-Es la poción Felix Felicis, la poción de la suerte, te tomas esto y tienes 24 horas de buena suerte-dije guiñándole un ojo cuando él se quedó mirando con los ojos abiertos el botecito.
-¡Genial!-dijo guardándola.
-Sí, yo ya la he probado, hice este año y como ya sabes se me da bastante bien pociones así que me salió perfecta y de ahí saque cuatro botecitos y bueno, te guarde uno. Úsalo bien Harry-dije sonriéndole-Tienes más pociones como la poción de la verdad y todo tipo de antídotos por si pasa algo que tengas a mano remedios. Y bueno si necesitas mas solo pídemelo-dije encogiéndome de hombros.
-¡Genial! Gracias Lyra-dijo Harry dándome un abrazo.
-En el álbum hay fotos que he recopilado de estos años y alguna que tengo de cuando éramos pequeños que había guardada por ahí-dije riendo-pero lo más importante es…. ¡Esto!-dije sacando una tarta mediana de chocolate en la que ponía un “Feliz Cumpleaños Harry” En nata.
-¡Gracias Lyra!-dijo con los ojos brillantes mientras cogía las cosas y subíamos a su cuarto.
No sé cuánto tiempo paso pero se oyó un grito.
-¡Harry! ¡¿Se ha ido ya ese monstruo de prima que tienes?!-pregunto su tío desde abajo.
Yo le asentí con la cabeza.
-¡Si tío Bernon!-respondió Harry mientras yo sonreía.
-¡Pues baja a recibir a la tía marge!-dijo Bernon y Harry bajo.
Me quede sola en su habitación escuchando todo lo que decían abajo.
Empecé a oír mucho jaleo y golpes abajo y como salían al jardín.
En eso me asome y una mujer gorda súper hinchada salió volando y empecé a reírme.
Se ve que han enfadado a Harry.
Harry enfadado subió y recogió sus cosas y bajo y yo le seguí por detrás.
Al bajar dijo que se iba y su tío se lo prohibió y le dijo que no podía hacer magia.
Él se terminó yendo y yo les mire mal para salir tras él.
-Harry te voy a acompañar. Si quieres puedes quedarte conmigo en casa-le dije.
-No Lyra no hace falta-dijo Harry cabezotamente.
-Bueno pues entonces me quedare contigo sea donde sea que te quedes. Dos mejor que uno-Harry iba a hablar pero lo interrumpí-y no me pienso ir a ningún lado digas lo que digas.-dije sacando mi varita.
Ya cansado de andar Harry se sentó en la acera y yo le seguí sentándome a su lado.
La luz empezó a parpadear hasta apagarse y los columpios de atrás se balanceaban chirriantes.
En frente nuestra entre los arbustos salió un gran perro negro que empezó a ladrarnos.
Me levante con la varita en mano al igual que Harry y una fuerza hizo que cayéramos para atrás justo cuando un gran autobús paraba de golpe frente a nosotros.
Un mago dio el discurso del Autobús noctambulo y subimos después de mirar donde estaba el perro que ya no estaba.
El chico que no tendría más de 19 años nos guío hasta  unas camas del fondo y yo cogí ambos tiquets.
El chico que hasta ese momento ni se había dado cuenta de mi presencia empezó a coquetearme  pesadamente.
Le dijimos que íbamos al caldero chorreante.
Cuando una anciana pasaba la calle el conductor paro de golpe y Harry salió despedido empotrándose con el cristal mientras yo empotraba al chico
Mierda, ojala me hubiera comido yo el cristal, pensé.
Me senté en la cama rápidamente junto con Harry que se sentó a mi lado.
-¿Quién es ese hombre? El de la foto-pregunto Harry al chico que leía el profeta.
-¿Cómo que quien es? ¿Qué quién es?-dijo mostrando la foto.
Al verla abrí los ojos mucho, hasta llegue a pensar que se me caerían.
El hombre de la foto no era nada más y nada menos que mi padre, al que había visto en el espejo de Oesed sonriéndome.
Mire mis zapatos intentando que no se notara que tenía un nudo en la garganta.
Por eso tía Andrómeda no me decía que había sido de él, porque estaba en Azkaban.
Por eso no me había dicho ni el nombre de mi padre, ahora todo tiene sentido…
-Es Sirius Black ¿Quién va a ser? no me digas que nunca has oído hablar de Sirius Black-dijo el chico.
-no-dijo Harry.
-Es un homicida acabo preso en Azkaban por eso-dijo el chico cerca de nosotros.
-¿Cómo ha escapado?-pregunto Harry.
-Esa es una buena pregunta, si señor-dijo el chico-es el primero que lo consigue, era fiel colaborador de quien tu sabes, veo que a ese lo conoces.
-Si….-dijo Harry-no sabes cuánto…
Paramos en el caldero chorreante pero esta vez me estrelle con la ventana.
-A Señor Potter, Señorita Black, al fin…-dijo un hombre calvo entrando al autobús.
Entramos a una habitación donde la lechuza de Harry y mi fénix habían llegado.
El ministro de magia estaba allí y el hombre se retiró.
-Como ministro de magia señor Potter debe saber de qué esta misma tarde la hermana de su tío ha sido localizada al sur girando alrededor de una chimenea-dijo el ministro.
-El departamento de reversión de magia accidental fue informado de inmediato. Ha sido convenientemente desinflada y se ha modificado su memoria. No guardara ningún recuerdo del accidente sufrido. Por tanto eso pone fin al evento sin nada que lamentar.
Al final y tras que Harry y yo pasaras en el caldero chorreante la última noche todo un largo día quedo en el pasado con el amanecer de un nuevo dia.
El día en que por fin volveríamos a clase.




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