miércoles, 21 de marzo de 2018

[La hija perdida de Sirius Black] Capítulo 6 - Vuelta atrás.


Todo este problema con los gemelos me recuerda a cuando nos conocimos.
A cuando nos llevábamos mal.
Parece que todo vuelve al punto de partida.

Era mi primer año en Hogwarts y como todo niño estaba nervioso de entrar a ese famoso colegio de magia por primera vez, y ver el maravilloso mundo que me acogería durante siete años de mi vida como estudiante.
El día del expreso a Hogwarts llego rápido como un bello día de sol tras muchos de tormenta. Un día que esperas que llegue pero que siempre ves lejano, aunque no tanto.
Mi prima Nymphadora y mi tía Andrómeda me acompañaron al Expreso y tras una calurosa despedida subí a mi tren con mi Fénix que en ese momento lucia el aspecto adulto, ya que el ave fénix nace de sus cenizas, crece y muere para nacer de sus cenizas de nuevo.
-Venga Fire vamos a buscar un compartimento para nosotras-le dije a mi fénix que soltó un estridente pitido.
Tras buscar compartimento encontré uno medio vacío pero al entrar los niños me gastaron una broma.
Tirarme un cohete perseguidor que me estallo en la barriga haciéndome un moratón bien grande.
Les mire mal y con toda la dignidad que me quedaba levante la barbilla.
-Os acabáis de ganar una poderosa enemiga Señoritos bromistas-dije para hacerles un hechizo y que cayeran con los pies unidos al suelo para salir de allí riendo.
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Y así empezó una guerra de bromas hasta que a mediados de ese mismo año nos unimos contra Filch y al año siguiente conseguir el mapa del merodeador del despacho de Filch.

Me encontraba a un lado del pasillo bajo la capa de invisibilidad de Harry que me había prestado para empezar mi venganza.
Les quite las varitas sin que se dieran cuenta y les hice el mismo truco que cuando nos conocimos uniendo sus piernas pero ahora las cuatro juntas.
Les tire una poción por encima con un pulverizador.
Poco después su piel se puso verde como el moho con sarpullidos, una poción de mi invención.
Después salí corriendo con varitas en mano y les escondí sus varitas en pasadizos.
Llegue a la sala común y le devolví a Harry su capa dándole las gracias y guiñándole el ojo para volver a salir de la sala común chocando con Fred y George que me miraban mal.
-¿Qué? Si pensáis que he sido yo estáis bastante equivocados, he estado estudiando algo y ahora me voy a dar una vuelta-dije inocentemente.
-Si no te conociéramos te creeríamos, has usado el mismo truco que cuando nos conocimos-dijo George con furia.
-Vaya parece que para no importarte te acuerdas de esas cosas-dije dándole la espalda y caminando dirección a las cocinas.
Toda la tarde me la pase en las cocinas comiendo, bebiendo y hablando con los amables elfos domésticos.
Al caer la noche me entraron ganas de pasear por fuera del castillo y practicar mi animagia.
Así que después de la cena salí con prisa fuera del castillo con ayuda de los pasadizos.
Al pie del bosque prohibido unos ruidos de pisadas detrás de mí me alertaron, me giré de golpe pero no vi nada ni nadie así que me encogí de hombros y me convertí en animal, para ser exactos en un gran perro negro de ojos Grises.
Salí corriendo a cuatro patas todo lo rápido que podía y di unas vueltas en el bosque prohibido siempre con la vista puesta en la entrada para si ocurría algo salir por patas, y nunca mejor dicho.
Cerca veía un claro en el bosque en él un bello unicornio yacía tirado en el suelo en un charco de color plata y un encapuchado estaba arrodillado ante él.
Gruñí y Salí corriendo fuera del bosque para llegar a la puerta del castillo y convertirme en humana de nuevo.
Aun asustada y con el corazón en un puño entre deprisa en la sala común donde dos cabelleras pelirrojas y una morena sobresalían de los sillones.
Me derrumbe en el suelo con los ojos llenos de lágrimas y mirando a la nada.
Sentí la mirada de los que fueron mis mejores amigos en mí pero no podía prestarle atención, estaba presa del pánico y mi cuerpo no me reaccionaba.
Poco después todo volvió a ser oscuridad y caí en un mundo lleno de mis peores temores…



Abrí mis ojos de golpe sudando.
Una pesadilla….solo era una pesadilla…-me dije a mi misma.
-parece que te gusta la enfermería, se te está haciendo costumbre estar inconsciente-me dijo la enfermera.
-sí, eso parece…-dije sonriéndole-¿puedo salir ya?-ella asintió y me levante con precaución recordando la caída de la última vez.
Salí de la enfermería corriendo dirección al despacho de Dumbledore.
No quiero que sepan que soy animaga y me registren pero lo que vi en el bosque…
Dije la contraseña y la gárgola empezó a girar hasta dejar a la vista unas escaleras en forma de caracol.
Subí corriendo y cuando iba a llamar la puerta se abrió y entre cerrándola detrás de mí.
-Lyra, Grata visita, me alegra que te recuperes con rapidez-me dijo alegre.
-Si-dije devolviéndole la sonrisa-profesor tengo algo muy importante que debe saber…-dije titubeando.
-¿sí?-dijo él.
-vera…yo…. ¿me podría guardar un secreto?-dije roja con el pelo del mismo color.
-Claro Joven Black-dijo el anciano director.
-Me he convertido en una animaga…-dije nerviosa-y no es lo peor anoche bueno la noche antes de quedar inconsciente en la sala común venia de dar una vuelta por los límites del bosque prohibido para practicar la animagia y…pasé cerca de un claro donde…donde…un encapuchado había matado un unicornio…estaba muerto entre sangre plateada y el encapuchado estaba arrodillado frente a él…lo había matado…salí corriendo y entre al castillo, estoy segura que no me vio-dije preocupada y nerviosa.
-Eso es un asunto muy serio joven, estoy al tanto de la muerte del unicornio por parte de Hagrid, le recuerdo que el bosque está prohibido y ahora más todavía, sobre lo de la animagia, es sorprendente que una alumna tan joven haya conseguido dominarla y le guardare el secreto, pero me gustaría verlo-dijo el director mirándome con sus inteligentes y ancianos ojos.
Delante de él me convertí en un gran perro negro de ojos grises que lo miro atenta para sentarse sobre los cuartos traseros y volver a convertirme en humana.
-sorprendente…-dijo el anciano-como sabes, todo acto tiene su consecuencia, y tengo castigarla por desobedecer las normas-dijo mirándome atentamente.
-Lo se profesor, y cumpliré el castigo-dije seria.
-bien, ayudaras el viernes a Hagrid en sus labores de tarde y enséñame los recuerdos de esa noche.
Asentí y deje que con su varita extrallera mi recuerdo y lo pusiera en el recordador para luego que el meta la cabeza en el agua.
-preocupante…es bueno saberlo…ya puedes retirarte y ya sabes, no vuelvas a entrar sola al bosque prohibido, sobre todo ahora-dijo para yo asentir y salir del despacho.





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