jueves, 22 de marzo de 2018

[La hija perdida de Sirius Black] Capítulo 18 - Callejon Diagon y un perro muy parecido a mi.


El día siguiente y ultimo de las vacaciones  a Harry no se le ocurrió otra cosa que abrir su peludo libro de Cuidado de criaturas mágicas.
-Harry ¡¿Qué le pasa a ese libro psicópata?! -le dije mirando el libro desde encima de mi cama.
-no lo se lo ha enviado Hagrid este año-dijo Harry mirando con temor al libro desde su cama.
Bufe.
Baje de la cama y me tire encima del libro.
-¡Piensa Lyra! ¡Piensa!-dije para luego poner cara de sorpresa y sonreír mientras acariciaba el lomo del libro y este se estaba quieto y lo ataba.
-uffff….solo era eso…-dije tirándome al suelo.
-¿Cómo lo has descubierto?-dijo Harry poniendo el libro encima de la mesa.
-¡Es Hagrid!-dije riendo.
Cuando salimos un gato anaranjado perseguía a una rata.
Harry y yo bajamos las escaleras mientras oíamos a Ron gritar.
-Te lo advierto Hermione, aleja a tu gato de Scabbers-dijo Ron.
-es un gato ¿Qué esperabas?-dijo Hermione-es su naturaleza.
Siguieron discutiendo hasta que vieron a Harry.
Ron había crecido bastante y Hermione igual.
Nos sentamos a una mesa donde Ron nos enseñó la foto de su familia en Egipto.
Los Weasley habían ganado un premio y se habían ido todos juntos de viaje.
Sinceramente no había una familia que se lo mereciera más que ellos.
Los gemelos aparecieron y ni se fijaron en mí.
Eso me cabreo y les mire mal para luego ignorarles.
Se sentaron delante de mí y George me miro para ponerse rojo mientras Fred le decía algo al oído haciendo que George lo mirara mal.
-¡Harry!-dijo la señora Weasley abrazando a Harry.
-¡Señora Weasley!-dijo Harry devolviéndole el abrazo.
La señora Weasley me sonrió y abrazo.
-¡Lyra! ¡Qué alegría verte de nuevo!-dijo para alejarse un poco y mirarme atentamente.
-¡Como has crecido y que hermosa estas! ¡Seguro que mis hijos tienen que quitarte los chicos a montones!-dijo riendo la señora Weasley mientras mi cabello y yo nos poníamos rojos.
-No soy tan solicitada Señora Weasley pero gracias, a mí también me ha gustado verla de nuevo-dije sonriéndole amablemente.
Me gire y vi a los gemelos mirarme estupefactos y yo les mire mal.
Fred miro a su hermano gemelo y empezó a reírse.
Sin embargo yo y mi dignidad nos fuimos a otra parte.
-Harry, voy a dar una vuelta por el callejón Diagon, a lo mejor allí algún amigo me reconoce, como Wood-dije yéndome de allí mientras Fred se reía más y Harry y Ron le seguían.
Hermione negó con la cabeza y sonrió.
Me acorde de que aún no había comprado nada y que mi prima Dora me había dicho que lo comprara hoy.
Fui al banco Gringots y de camino tenía esa sensación de que me observaban.
Fruncí el ceño e incómoda entre al banco.
-Perdone, vengo a sacar dinero de mi caja-dije educadamente mostrando mi varita.
El elfo me miro y luego miro a mi lado.
Mire y un gran perro negro de ojos grises me miraba atento.
El duende me guio a mi cámara y cogí dinero para comprar las cosas y pasar el año.
Al salir me quede mirando el perro fijamente con el ceño fruncido y los ojos entrecerrados.
-No sé de dónde has salido, pero ciertamente te pareces a mi cuando me transformo en animago…por no decir que eres igual…-dije acercándome a mirarlo mejor pero el perro lamio mi cara y yo puse cara de póker.
Eche a caminar y el perro me siguió toda la mañana en mis compras.
-Al fin término con esto…-dije guardándolo en mi bandolera encantada.
Gire mi cabeza y vi la tienda de bromas.
-oh si….me estas llamando tiendecita....-dije con los ojos brillosos dando unos pasos pero pare en seco-seguro que ahí están los gemelos esperándome…-dije mirando a la tienda y vi dos cabelleras rojas-si están hay….que me busquen mejor, eso por no reconocerme, serán tontos mira que no acordarse de su mejor amiga…-dije de mal humor comprando un helado y sentándome en un pequeño banco.
El perro se tumbó a mis pies y me miro atentamente.
-Ojala fuera un perro… ¡Hey! Espera ¡Puedo ser un perro!-dije con la mirada iluminada.
Termine el helado y le di un beso al perro, llame a Fire que cogió mi bandolera para que la llevara a mi habitación.
Acto seguido me metí en un callejón y me transforme.
Salí andando como un gran perro negro.
El perro que me miraba atentamente se fue, quedando sola.
-Sabemos que eres tu Lyra-dijeron ambos al unísono mirándome divertidos.
Alce una de las orejas como diciendo que no entendía.
Fred estiro la mano para tocar mi cabeza pero la mordí y el soltó un gritito de susto.
-Vale, estas enfadada…-dijo Fred con las manos en alto.
Yo me di la vuelta y me metí al callejón volviendo a ser humana.
-Desde luego….podría haber sido otro perro, de hecho había uno igual que yo hace un momento.
-Somos tus mejores amigos, te reconoceríamos en cualquier parte-dijeron a la vez pasando cada uno un brazo sobre mis hombros.
-Sí, claro-dije rodando los ojos.
-No es nuestra culpa que hayas cambiado tanto-dijeron en su defensa.
-¿Cuántas chicas con el pelo negro y ojos grises está sentada en la misma mesa que Harry, Ron y Hermione y que le hablen con tanta confianza? Hasta vuestra madre me reconoció antes que vosotros. Solo faltaba un cartel luminoso que dijera “esta es Lyra Black”-dije cruzándome de brazos.
-Lo sentimos…-dijeron ambos.
-Bien ¿y de que te reías tanto Fred?-dije curiosa mirándole.
-Pues veras, resulta que a George le gu….-George le dio una colleja y este se mordió la lengua.
-¡Eh!-dijo Fred.
-Me prometiste no decir nada…-dijo George mirándole mal.
-Vale, Vale-dijo Fred.
Yo reí.
-Algún día me enterare…-dije divertida.
-Yo también espero que te enteres, antes de que te cases-dijo Fred riendo ganándose otra colleja de George.
-¿Eso que tiene que ver con George?-dije confusa.
-oh, tiene mucho que ver…-dijo Fred divertido mientras su gemelo lo fulminaba con la mirada.




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